Un día, tardas un poco más de la cuenta en parar la alarma, sales cinco minutos más tarde de casa y coincides en el autobús con un amigo que hacía tiempo que no veías. Decís de quedar un día para tomar algo y, para sorpresa de todos, quedáis.
Pasa el tiempo y se estrecha tanto la amistad que decidís ir juntos de viaje. Total, que terminas en una cárcel de Panamá por pegar a un policía corrupto que no os dejaba marchar sin un soborno.
Y todo por no parar a tiempo la alarma…
Pues bien, nunca me ha pasado, pero empecé a echar la vista atrás y lo que vi me gustó tanto que decidí hacer un libro en forma de pasaporte.
Si te genera curiosidad o quieres seguir leyendo, avísame y te envío el resto del pasaporte.